Dieta mediterránea: beneficiosa para la salud y el medio ambiente

Un estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra ha señalado que la adhesión a esta pauta alimentaria supone un menos consumo de recursos y de emisiones dañinas para la capa de ozono.

Así, el trabajo publicado por la revista Public Health Nutrition analizó la huella medio ambiental del tipo de alimentación teniendo en cuenta sus efectos sobre el uso de la tierra, el agua, la energía y los gases con efecto invernadero.

La investigación, en la que participaron 20.363 personas procedentes del Proyecto Seguimiento Universidad de Navarra (SUN), demostró que en todas estas variables, existía una relación entre la adhesión a la dieta mediterránea y los recursos empleados, de tal modo que, a mayor adopción de esta pauta, menor era el consumo de estos.

“Nuestro objetivo era demostrar cuál era el impacto de la dieta mediterránea sobre el medio ambiente, ya que el modo en que los alimentos son producidos, procesados, distribuidos y consumidos tiene consecuencias no solo para la salud humana sino también para los ecosistemas”, explicó la profesora Maria Bes-Rastrollo, del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública.

Comer ver para ser más verdes

En cuanto al tipo de alimentos, los investigadores hallaron que la carne roja es la que mayor impacto medio ambiental tiene de media sobre las cuatro variables estudiadas, seguida de los huevos y productos lácteos. De hecho, sustituir el consumo de una ración de carne roja por una de pollo, por ejemplo, supondría una reducción de 2 metros cuadrados de tierra, 1.665 litros de agua, 2 megajulios de energía y 2 kilogramos equivalentes de CO2 aproximadamente.

En este sentido, el trabajo corrobora estudios anteriores que señalan que una alimentación con menor presencia de carne disminuiría la presión sobre el medio ambiente. “Un cambio moderado hacia pautas alimentarias basadas en el consumo vegetal y con menos presencia cárnica, como la dieta mediterránea, podría ser positivo no solo para reducir la mortalidad sino también para el medio ambiente”, afirma la autora principal del trabajo, la doctora Ujué Fresán.

Finalmente, en cuanto a la ingesta de pescado, la dieta mediterránea recomienda su consumo de dos a tres veces por semana y esto puede no resultar beneficioso para el medio ambiente. Por ello, los investigadores, recomiendan reforzar su procedencia de fuentes sostenibles y en el caso de que se trate de pescado salvaje que sea de especies en las que no exista sobrepesca.

Fuente: Universidad de Navarra

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