Nuestra relación con la comida: Educar a nuestros hijos en una relación saludable

¡Buenos días!

El tema de hoy creo que es de los más importantes cuando hablamos de niños, educación y alimentación. Creo firmemente que la mayoría de trastornos alimenticios podrían solucionarse si educásemos a nuestros hijos correctamente desde edades muy tempranas. También existen factores ajenos como la sociedad en general, la industria de la moda y la belleza, intereses económicos, publicidad, etc.

Pero como siempre, vamos a intentar que nuestra parte se quede con “los deberes hechos” y que pongamos todo de nosotros para que ellos crezcan sanos y, sobre todo, felices.

¿Qué hacemos mal?

Cuando digo relación con la comida, me refiero a cómo vemos nosotros la alimentación. Pongamos ejemplos de cómo educamos mal (sin querer) en torno a este tema:

  • Si apruebas todo vamos a comer a X hamburguesería / Si te comes la fruta, te puedes comer una chuche después. ¿Dónde está el problema? La comida como premio y, normalmente, la comida poco saludable. No le dices a tu hijo: si apruebas todo, te doy una manzana. Puede parecer una tontería cuando somos pequeños, pero es un error tratar la mala alimentación como recompensa a una buena acción. Las acelgas son malas porque me obligan a comérmelas, la pizza es buena porque me la dan cuando apruebo.
  • En relación a la última parte, no obligar a nuestros hijos a comer un determinado alimento. ¿Por qué? Porque los gustos están ahí y seguro que hay mil opciones más para darle que no le provoquen arcadas y le aporten los mismos nutrientes, aunque tú tengas que calentarte más la cabeza para encontrarlo. ¿No le gustan las espinacas? No le hagas quedarse sentado en la mesa hasta que las acabe. Respétale. Si no, lo único que consigues es que odie el momento de comer verdura, porque sabe lo que le puede pasar. (Dejo a parte casos extremos en los que el niño no quiere ninguna verdura porque suelen ser los menos, normalmente sólo rechazan algún alimento).
  • Mamá está triste y se va a comer un helado de chocolate a ver si se anima. Mal. Sigue siendo comida poco saludable la que utilizamos y, además, asociamos que cuando uno está mal o triste, comer mal le va a hacer un poco más feliz. Ellos deben ver que nosotros no asociamos comida con sentimientos. La comida es nuestro alimento, la manera que tiene nuestro cuerpo para coger energía y funcionar, no un quitapenas. Para eso están los abrazos y los mimos.
  • Cumpleaños, santos, navidades, celebraciones… Que giran en torno a la comida, de nuevo, la poco saludable. ¿Pasa algo si comemos “peor” de vez en cuando? No. Pero tampoco pasa nada si, en vez de llenar un cumpleaños de: hamburguesas, pizzas, golosinas, patatas fritas, refrescos con azúcar, etc, etc, etc, ponemos simplemente una tarta (que además puedes ser casera, aunque lleve azúcar) y comemos cosas más sanas. Sandwiches con distintos rellenos, frutos secos, palomitas hechas al vapor, empanadas caseras, tortilla… Vamos a ser igual de felices y los niños seguirán sin asociar la mala alimentación con los buenos momentos. Uno puede disfrutar sin comer comida basura. 
  • Voy a hacer dieta, que me sobran unos kilos. ERROR. Jamás se habla de dietas, peso, gordura o delgadez delante de ellos como si fuera un problema. En casa se come sano. Punto. Nos cuidamos todos, no por estar más delgados, por estar sanos. Repito, la comida es para alimentarnos y tener energía, nuestra relación debe ser esa. Nutrir y disfrutar.
  • No comemos mucho en casa y cuando vamos a alguna de esas celebraciones externas nos ponemos las botas, que al llegar a casa hasta nos duele la barriga. Si lo transformamos en un TCA es el trastorno por atracón. Me privo tanto siempre que, cuando abro la puerta, no hay quien pare. Es un error muy común comer excesivamente sano de lunes a viernes y el sábado comerte todo lo que veas por medio “porque es fin de semana”. Mejor enseñarles a comer equilibradamente y tomar unas galletas un martes pero que llegue el sábado y seguir igual, comiendo sano con pequeños detalles.

¿Qué hacer con los comentarios externos?

Partiendo por “pues vaya infancia sin chuches, que triste” hasta “pues toda la vida se ha dado un bollo y tan bien estamos todos”. Y así, miles. ¿Qué hacer? Sonreír y respirar. Respuestas sencillas y punto y a parte. Es tu hijo, tu educación y tú decides cómo hacerlo. “Mi hijo es muy feliz así, y además está sano. Y nosotros también”. Listo. Luego está si quieres meterte en jardines y contarles todo lo de los TCA en la actualidad, la obesidad infantil por culpa de ese “qué pena de infancia” y demás. Pero, un consejo, no merece la pena.

Entonces… ¿Cómo actuamos?

Con naturalidad. Dale una chuchería cuando os apetezca, no cuando apruebe. Dale una pizza cuando estéis en casa y os apetezca comprar (o hacerla vosotros, aún mejor), no porque sea su cumpleaños. Comeros una palmera de chocolate un día paseando. y comeros también otro día brócoli con las manos porque os apetece también. Desayunad tostadas un sábado y oye, churros el siguiente. Sin más.

Pero no etiquetes la comida basura a situaciones o sentimientos. La comida es parte de nuestra vida y disfrutar de ella es maravilloso. De la saludable y de la menos saludable. Pero que no dependa de factores que puedan conducir a esa mala relación que estamos intentando evitar.

Sonríe, la vida es más sencilla si la hacemos más sencilla.

Marta Rivas (@martarivasrius), autora del canal de YouTube martarivasrius, sobre vida sana y maternidad.

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