Dunkerque y la actitud de supervivencia en el ser humano

Bajo la dirección del afamado director Christopher Nolan (“Memento”, “Interstellar”) nos llega “Dunkerque”. Película basada en hechos reales que narra la historia de cuando cientos de miles de soldados ingleses y franceses quedaron atrapados en las playas de Dunquerque durante la 2da guerra mundial. Sometidos a una situación angustiosa y que empeora a medida que el ejército alemán se acerca estos soldados luchan por sobrevivir.

Debo reconocer que no soy una apasionada de las películas bélicas, pero con Dunkerque tengo que hacer una excepción. Primero porque es una muy buena película y por el hecho de que no está pensada según ha expresado su director en una entrevista, como una película bélica, sino más bien, como una historia de supervivencia. Una historia sobre la situación de claustrofobia y miedo a morir en la que se vieron inmersos estos soldados.

Desde el punto de vista psicológico me intriga y me suscita curiosidad y espero que a vosotros también entender como reaccionamos ante una situación de supervivencia y que mecanismos psicológicos se desencadenan en situaciones así.

¿Es la actitud de supervivencia un instinto en el ser humano como en los animales?

¿Qué es lo que hace que seamos más o menos eficaces en situaciones donde nuestra vida corre peligro?

Empecemos hablando sobre que es el instinto o conducta instintiva. Según su definición científica se refiere a esa conducta innata e inconsciente que se transmite genéticamente entre los seres vivos de la misma especie y que les hace responder de una misma forma ante determinados estímulos. O sea, ese impulso natural, interior e irracional que provoca una acción o un sentimiento sin que se tenga conciencia de la razón a la que obedece.

Como sabemos funciones como alimentarse y reproducirse forman parte de los fines de todo animal. Pero a diferencia del animal, el interés del hombre por su entorno puede trascender por completo los intereses biológicos y no estar desencadenado por ellos. El hombre a diferencia del animal es autónomo frente al ambiente y a la presión de lo orgánico. En la conducta humana reina la subjetividad, hasta el punto de poder obrar sin ganas y en contra de las ganas.

Entonces; ¿existe ese instinto de supervivencia en el ser humano?

Algunas posturas biologicistas distinguen en los seres humanos dos instintos, el instinto de supervivencia y el instinto de reproducción. Sin embargo concepciones sostenidas tanto desde la Biología como desde las ciencias sociales (antropología, psicología, sociología), han procurado demostrar que el ser humano carece de estas complejas pautas innatas y predeterminadas, aunque sí trae consigo otros tipos de mecanismos más simples como el reflejo.

También Sigmund Freud defendía la idea de que el ser humano carece de instintos, y que en su lugar tiene lo que él denomina pulsiones. Las pulsiones humanas fundamentales serían la Eros (que engloba las de autoconservación y las sexuales, pulsión de vida) y la Tanathos (pulsión de muerte).

Podríamos decir entonces que en el ser humano más que un “instinto de supervivencia” poseemos lo que podríamos llamar “la voluntad de vivir” o “actitud psicológica de supervivencia”. Esta entendida como una fuerza psicológica que activa el razonamiento consciente e inconsciente, asociada a la creencia de tener una razón o motivo para vivir y directamente afectada por la esperanza. Es por esto por lo que un ingrediente clave en toda situación de supervivencia es la actitud del superviviente y su deseo de vivir pese a todo.

El miedo: ¿Ayuda o entorpece?

Experimentar miedo y ansiedad es una reacción normal que previene al ser humano contra las situaciones que valora como amenazadoras para su integridad. En una situación de supervivencia la persona siente ansiedad y miedo; sin embargo, si logra emplearlos de manera efectiva y controlada, estos sentimientos pueden impulsarle a enfrentar los peligros que le amenazan, estimulándole a luchar por su supervivencia. El miedo agudiza los sentidos, nos mantiene alerta y nos prepara para la lucha. Del mismo modo cuando se es incapaz de controlar la ansiedad y el miedo que se experimenta, estas reacciones se convierten y manifiestan en conductas inadecuadas y desadaptativas que pueden impedir desarrollar las actividades necesarias para la supervivencia.

Lo que nos hace ser más o menos eficaces en una situación así es nuestra actitud de sobrevivir y poder gestionar los efectos del miedo y la ansiedad en nuestro favor. Es cierto que algunas personas como, por ejemplo, los soldados suelen tener una preparación física y psicológica para situaciones así. No obstante, sin esa voluntad de vivir que ya vemos que no depende de un patrón que nos viene dado de nacimiento como a los animales, sino de una actitud mental, no les valdría de nada.

Cuando veía la película me emocionaba pensar en cómo el ser humano posee la capacidad de enfrentar la desesperanza, el miedo, la derrota, las adversidades, etc. con su fortaleza psíquica. Es por esta razón que me gustaría alentar a esas personas con problemas graves de salud o aquellos que viven en regiones en guerra a seguir adelante y a luchar. En el cine me sentí en el lugar de los personajes y viví esa angustia, pero también esa fortaleza.

Miriel Cejas, actriz y psicóloga. Si quieres conocer más sobre ella, visita su página.

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