Uno más en la familia

¡Ya estamos aquí de nuevo! Esta semana os traigo un post que por mi canal de Youtube ya me habían pedido varias veces y me resulta muy interesante de tratar. Es el tema de los bebés y las mascotas. Vamos a ello y os cuento mi experiencia.

Nosotros tenemos una perrita que ahora mismo tiene 7 años y que lleva desde que tenía 3 meses con nosotros. Nunca antes había tenido mascotas así que os podéis imaginar la relación que tengo con ella, antes de Sofía, ¡parecía mi hija! No nos separamos a no ser que sea muy necesario, me la llevaba a andar, a correr, dormía conmigo, la abrazaba… En fin, quién no tenga animales creo que no puede llegar a entender el amor que se les tiene al final, pero os prometo que es amor de verdad.

Cuando me quedé embarazada fue casi lo primero que pensé y temí. ¿Cómo se lo tomaría Kora? ¿Sentiría celos? ¿Sería capaz de no dejarla de lado con un recién nacido? Miles de dudas y miedos Además ella es muy dependiente de nosotros (culpa mía, lo sé) y no quería tener que separarme de ella ni un día.

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Hasta que no llegó Sofía no sabía qué iba a pasar, poco podíamos hacer antes de eso, aunque Kora ya se olía algo, el día de antes del parto ¡se pasó media hora dándome besos en la barriga como si supiera que allí había algo! El día que me puse de parto mis padres se la llevaron a su casa para que mientras estuviéramos en el hospital ellos se hicieran cargo de sacarla, la comida y demás, al no saber cuánto nos quedaríamos ingresadas.

La primera medida de “acercamiento” que tomamos fue que el día en que nació Sofía, mi padre le llevó a Kora el gorrito que le pusieron en el hospital nada mas nacer para que la oliera (ya sabéis que por el olor es por donde mejor nos reconocen los animales), e igual esa misma noche con su primera camisetita. Mi padre dice que la perra se extrañaba de aquel olor pero que ponía mucha intención e interés en oler bien eso tan nuevo que le estaban presentando.

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El día de nuestra vuelta a casa, les pedí que Kora ya estuviera allí cuando llegásemos. Quería que ella estuviera en su casa y fuera Sofía la que viniera de fuera, y no estar Sofía ya dentro y ella llegar y encontrarse a ese “ser” nuevo en la que hasta ahora solo era su casa. Llegamos con la peque en el grupo 0 del coche y la dejamos en el suelo para que Kora se acercase poco a poco a olerla. No dejamos que la chupase (aún hoy con 5 meses no la dejamos) pero ese encuentro fue mágico y en ningún momento hizo gestos de estar incomoda.

Desde ese día hemos intentado que la vea como alguien mas de la familia, que se acerque a ella y que la huela a menudo. La verdad es que Kora no le hace demasiado caso, todo hay que decirlo, “pasa” bastante de Sofía, pero las veces que ha llorado, allí estaba, al lado de la cuna como si quisiera avisarnos de que algo pasaba.

Lo que creo que es más importante (y más difícil) es seguir siendo los mismos que antes de la llegada de la peque. Porque antes podíamos estar todo el día jugando, nos pegábamos paseos larguísimos a diarios, íbamos al campo los fines de semana… Y desde que nació Sofía, lo hemos intentado mucho, pero es imposible ser exactamente igual que antes, porque ya sabéis todo el tiempo que ocupa un bebé. Aún así lo intentamos cada día, darle cariño, atenciones, juego, porque ella también es parte de la familia y porque quiero que Sofía crezca cuidando de ella como hacemos nosotros.

En cuanto a la higiene, no somos muy dramáticos por suerte con esto, porque si lo sois veréis que aunque intentes tener a tu perro impecable, es un perro. Ensucia sin querer el suelo, allí por donde va y no puedes pasarte el día detrás limpiando. Pero bueno, intentamos al máximo guardar su higiene en todo lo relacionado con Sofía, al menos ahora que es tan pequeñita. Además aún no dejamos que Sofía la toque ni que Kora le pegue sus lametones de cariño, llegara un momento que no podremos evitarlo, pero ahora estamos así.

El resto… Deciros que Kora ya le quiere como a una más, lo noto. Que le importa, que la quiere cuidar, que quiere estar a su lado, que la busca en cuanto entramos en casa, que ya es una más.

Así que mi consejo es que tengáis claro que la mascota es uno más de la familia. Que no se le puede desplazar porque no entiende ni tiene culpa de que ahora nuestra vida sea más compleja aún. Debemos hacerle tan partícipe como siempre, cuidar su higiene y tomar ciertas precauciones en cuanto a los niños, por muy educado y bueno que sea el animal, sigue siendo eso, un animal, y nunca sabremos cómo puede reaccionar así que siempre, cuidado.

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Ya os iré contando como solucionamos los problemas que seguro surgirán cuando Sofía sea más grande y Kora se introduzca más en su día a día. De momento, a nosotros nos ha funcionado esto, seguir con ella como siempre, mantener nuestras rutinas, darle cariño y que vea a Sofía como una más también, no como alguien que viene a ocupar su lugar.

Con esto me despido hasta después de Semana Santa, vamos a tomarnos unos días de descanso y desconexión. Espero que disfrutéis mucho del tiempo en familia, es lo que al final más nos llena. ¡Os espero es mis redes sociales que por allí siempre estoy activa!

Sonríe, sobran motivos.

Marta Rivas (@martarivasrius), autora del canal de YouTube martarivasrius, sobre vida sana y maternidad.

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