Una forma de vida

Hay cosas que tienen un valor incalculable y que hablan por sí solas.  No obstante, a veces dichas cosas son inexplicables, no por nada, sino por el sentimiento que nos ha causado a la larga. Y la verdad es que suena un poco contradictorio que las cosas más importantes para nosotros sean las más difíciles de explicar.

La RAE define “deporte” como la actividad física ejercida en forma de juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. Sin embargo, creo que el deporte es mucho más que eso. Es esfuerzo, trabajo, constancia, recompensa o derrota, pero siempre acompañado de un aprendizaje. Hablo del deporte en general, ya que cada uno tiene lo suyo en especial, y ese es realmente el objetivo que debemos seguir, buscar lo esencial del deporte que nos gusta. Hay personas que prefieren ir al gimnasio, otras que encuentran su sitio en un deporte concreto y se atreven a competir y otras que no. Realmente no importa en qué grupo nos situemos, sino que practiquemos y realicemos la actividad física que consideremos adecuada para nosotros.

Particularmente y desde mi experiencia, el deporte no es una tarea fácil. Es decir, requiere persistencia y empeño, y sobre todo actitud. Si algo me ha enseñado, es que no hay que darse por vencido a la primera de cambio, que para llegar a la cima hay que subir muchos escalones y superar obstáculos, pero a pesar de todo ello, es posible hacerlo, es posible llegar hasta lo más alto.

Con esto no pretendo nada especial, solo que nos concienciemos la importancia del deporte en nuestra vida.  Es importante sobre todo para la salud, pero también es importante para nosotros mismos, para encontrar nuestro sitio, lo que nos gusta y lo que nos mueve. Siempre he llenado mi vida de esto, del deporte, de mi deporte y espero que ese hueco que se ha llenado, nunca se vacíe.

Golpear los malos momentos con los pies, cogerlos con las manos y llevarlos hasta la portería; encestar nuevos sueños; pedalear nuevas oportunidades y correr para no dejarlas pasar; dar un golpe con la raqueta, con el stick o con el sable para espantar los desagradables vientos; nadar hasta el otro lado para huir de la toxicidad; esperar a la ola adecuada que nos traiga felicidad; lanzar aros, pelotas, mazas, cintas y cuerdas para reflejar lo alto que podemos llegar; que el balón pase la red con un toque de dedos para alejar las tristezas; hacer nuestra mejor llave para abrir nuevas puertas; levantar distintos tipos de pesas como reflejo de lo fuertes que podemos llegar a ser,; hacer frente a las aguas bravas con nuestros remos; dirigir las riendas de nuestra propia vida galopando; disparar a toda la tristeza existente; saltar hasta lo más alto con un pequeño impulso y entrar en el agua de manera perfecta y con la cabeza alta; navegar y soplar las malas velas; boxear con los malos momentos y dejarlos en el centro de la diana… ¿Qué más da como afrontemos el deporte? Lo importante es que lo vivamos, que nos esforcemos en ello y que seamos conscientes de la importancia de este trae consigo.

Paula Roman (@PaulaRoman7), estudiante de periodismo y gimnasta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s