¿Cómo tener una actitud + ante la vida?

Tener actitud positiva es tener pensamientos que favorezcan 

lo que tú quieres llevar a cabo.

Itahisa Pérez-Pérez

En el mes de enero te explicamos ¿por qué tendemos a pensamientos negativos? Recuerda: ¡el ser humano viene a este mundo con un defecto de fábrica, el “sesgo de la negatividad”! La naturaleza humana, la biología, no la podemos cambiar, pero, desde la antropología, la genética y la neurociencia, se han encontrado evidencias de que el comportamiento humano sí se puede cambiar. ¡No hay excusas!

Para tener una actitud positiva, debemos de ser conscientes que el pensamiento juega un papel fundamental. Decía Gandhi “cuida tus pensamientos porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque formarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida”. Y así es, cuando nos acostumbramos a realizar una determinada acción (cepillarnos los dientes), adquirimos un hábito (todos los días por la mañana me cepillo los dientes), lo integramos en nuestro subconsciente y se vuelve automático.

¿Nos planteamos cada mañana el procedimiento para cepillarme los dientes? Me dirijo hacia el baño, estiro el brazo hasta agarrar el cepillo de dientes, abro el bote de pasta dental, lo extiendo en el cepillo, abro el grifo del agua y la dejo caer sobre la pasta. Introduzco el cepillo de dientes en la boca, y comienzo a cepillarme los dientes de arriba abajo, en forma circular. Me enjuago la boca y dejo el cepillo donde estaba. ¿Eres consciente de todos esos pasos? Seguro que no. Lo hacemos y punto. Es más, muchísimas veces lo hacemos sin ser conscientes del momento, como dice Eckhart Tolle, del aquí y el ahora. Adoptar un hábito es un acto que requiere poco o ningún raciocinio, es innato y se adquiere a través de la repetición.

Lo mismo ocurre con el hábito del tabaco o el alcohol, empezamos ocasionalmente, luego con amigos/as, en momentos de sociabilidad, después lo hacemos tras la comida, etc. Nos ocurre con la comida, con nuestras costumbres del día a día, incluso nuestros hábitos vacacionales, etc. ¿Cuántas veces has escuchado eso de “se hace así, siempre lo hemos hecho así”? o ¿por qué vamos a cambiar de destino si estamos acostumbrados a ir al mismo sitio? Nos habituamos, son situaciones que aprendemos, repetimos, asociamos e integramos hasta que se vuelvan costumbres que no nos cuestionamos.

Lo bueno, es que se puede reprogramar el subconsciente, para romper con los hábitos negativos o contra-productivos, y enfocarnos en los hábitos positivos y productivos.

Ahora te doy la buena noticia ¡la actitud positiva es un hábito! Por tanto, se puede entrenar. ¿Qué hace falta? Motivación y repetición, ya que la motivación es lo que nos hace empezar y el hábito es lo que nos mantiene y, el optimismo, es un hábito.

¿Cómo puedo tener una actitud positiva ante la vida? Aquí comparto los 10 pasos básicos:

  1. Conócete y valórate

Todos tenemos aspectos relevantes y fuertes que nos hacen ver las debilidades, con amor y confianza en uno mismo.

La baja autoestima, muchas veces consecuencia de un escaso o nulo autoconocimiento, y el no reconocer sus fortalezas y debilidades, dificulta la capacidad de adoptar una actitud positiva.

2. No (te) juzgues, respeta (te)

El sesgo de negatividad que traemos de fábrica nos acarrea caer en los juicios de valor. En lugar de opinar sobre el otro, desde nuestro punto de vista, con respeto, enjuiciamos a todo aquel o todo aquello que difiera de nosotros.

Antes de juzgar es conveniente que escuchemos, que pasemos los pensamientos por los tres filtros de Sócrates: la verdad (¿es verdad aquello que me dices?), la bondad (¿es bueno para mí eso que me vas a decir?) y la necesidad (¿eso que me vas a decir es necesario para mí?).

3. Potencia tus pensamientos positivos

Muchos estudios científicos afirman que la actitud positiva está condicionada por nuestros pensamientos, dependiendo así nuestro enfoque ante las adversidades.

Pincha aquí para saber cómo potenciar tus pensamientos positivos.

4. Cambia tu lenguaje

Cuando hablamos del lenguaje, nos referimos tanto al verbal como al no verbal. Tanto nuestras palabras, como nuestros gestos o nuestra postura corporal, condicionan nuestra actitud.

Comienza ahora, elimina de tu vocabulario la palabra “problema”, no por lo que significa, sino por las connotaciones negativas que tiene. Sustitúyela por dificultades, obstáculos, #RETOS, la que tú prefieras, con la que te sientas más identificado/a.

5. Aléjate de lo negativo

Si nos estamos entrenando en una actitud positiva, es importante que nos valoremos, pero también que no nos dejemos arrastrar por situaciones o personas negativas. ¡Aléjate! No por miedo, no por temor, sino que, por elección. Elige lo positivo, al menos, hasta que seas capaz de identificar esas situaciones o personas, y seas capaz de convivir sin dejarte llevar por la negatividad.

6. Son-ríe

Sonríele a la vida y ríete de ella, ríete de ti mismo. Reír es innato, desde que nacemos sonreímos y reímos, pero, a medida que crecemos, cuando vamos entrando en la adultez, el ritmo vertiginoso en el que vivimos, el estrés laboral, los juicios de valor, la lucha de poder, etc., nos adentra en un bucle de negatividad y nos olvidamos de la risa.  La risa libera endorfinas, la hormona de la felicidad, nos ayuda a desarrollar pensamientos creativos y aumenta nuestra calidad de vida.

La vida es como un espejo, te sonríe si la miras sonriendo” (Gandhi).

7. Sé resiliente

Para mantener una actitud positiva es necesario entrenarse en la resiliencia, es decir, comprender la realidad de las cosas de la mejor manera posible. No se trata de evadirse de las dificultades, o de negarlas, sino que de encontrar salidas beneficiosas o que nos ayuden a enfrentar las situaciones complejas.

Huye del victimismo y de la queja, lo único que vas a conseguir con ello es paralizarte y atraer más de lo mismo. Evita buscar culpables y responsabilízate de tus actos. Todo lo que pensamos, lo que decimos o lo que hacemos es nuestra responsabilidad y todo, absolutamente todo, tiene unas consecuencias. Pero de nosotros depende cómo nos enfrentamos a ellas. No vamos a cambiar la vida, pero sí la forma en la que la vivimos.

Existen diversos mecanismos para neutralizar las adversidades, como alejarse de personas negativas, leer, escuchar música, reír, bailar, pasear, disfrutar de la naturaleza, meditar, etc.

Es la actitud que tomas ante las dificultades/adversidades, lo que determina la dimensión e importancia de las mismas”.

8. Confía

La confianza debe ir de la mano de la resiliencia. Si creemos que todo lo que ocurre en la vida es para algo, si lo importante de caernos está en cómo nos levantamos de nuevo, en la lección del obstáculo, no hay culpables, somos responsables y, por tanto, debemos de confiar.

Desarrollar esta confianza implica muchos de los pasos anteriores: conocernos, valorarnos, respetarnos y reprogramar nuestras creencias, fortaleciendo así nuestros pensamientos positivos y siendo coherentes con nosotros mismos.

Los días malos han existido y seguirán existiendo. Trata de que sean los menos posible y busca siempre el aprendizaje”.

9. Sintoniza tu mente

Dedica un tiempo al día para reencontrarte contigo mismo, para desconectar del estrés, de las influencias del entorno. Practica la meditación, vive conscientemente, disfruta del paisaje, de la naturaleza, escucha el ruido de los pájaros, contempla el sol, hazlo con todos los sentidos, sin pensar en nada más.

¡Seguro que tienes un minuto al día! No pongas excusas, sólo te hace falta un minuto. Antes de entrar al trabajo, o al salir de él; después de una reunión intensa, de una discusión con compañeros/as, antes de entrar en clase. Al llegar a casa, antes de darte una ducha, en cualquier momento del día, tómate tu tiempo, toma conciencia del momento.

Como las emociones son estados mentales, el método para manejarlas debe venir de adentro nuestro. No existe otra alternativa. No pueden ser liberadas por técnicas externas” (Dalai Lama)

10. Agradece

Sé agradecido por cada cosa o persona que llega a tu vida, por todo lo que tienes, lo más simple y necesario, por lo que te ocurre. Todo lo que llega a nuestra vida (objeto, persona, situación, pensamiento, etc.) tiene un para qué, nuestro objetivo es descubrirlo, aprender la lección y agradecer a la vida, al universo, al ser en el que tú creas, o a ti mismo, pero AGRADECE.

Una vez leídos y comprendidos estos diez pasos, lo primero que debemos hacer es tomar conciencia y aceptar cambiar. ¡Lo que tú crees, lo creas! Toma conciencia de la situación, establece tus objetivos, sé coherente con los valores con los que quieres estar alineado/a y pasa a la acción. Pero, AHORA, da tu primer paso y ¡comprométete contigo mismo!

“La actitud positiva no es utopía, es una forma de vida”

Itahisa Pérez-Pérez, pedagoga y directora de educoEMOCIÓN®

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