“Manchester frente al mar”: Hablemos sobre la culpa

Aprovechando que justo esta semana se han hecho entrega de los premios Oscars me gustaría hablaros de Manchester frente al mar; drama estadounidense que se ha llevado dos de las añoradas estatuillas en las categorías de mejor actor protagonista y mejor guion original. Dirigida por Kenneth Lonergan y protagonizada por Casey Affleck, Kyle Chandler y Michelle Williams es en mi opinión una película, que sin grandes pretensiones estéticas y sin regodearse en el dramatismo logra emocionar al espectador desde una visión sobre la tristeza, la culpa y la familia muy honesta y humana. Cabe destacar del filme las interpretaciones que son excepcionales, en especial la de Casey Affleck y como otros puntos fuertes, la manera en que se cuenta la historia, el ritmo y el juego con el humor en momentos de tensión emotiva.

La película cuenta la historia de un conserje (Casey Affleck), al cual la vida le cambia por completo cuando, tras la muerte de su hermano mayor, es designado el único tutor legal de su sobrino adolescente (Kyle Chandler). Para poder cumplir con su nueva misión debe trasladarse a su pequeño pueblo natal, pero su regreso le obliga a hacer frente a un pasado dramático.

Aunque en la película se tocan muchos temas como la familia, el amor, los hijos, la pareja, la adolescencia, entre otros; me voy a centrar en el pilar en el que se yergue la historia: “el muy temido sentimiento de culpa”.

¿Qué es la culpa? ¿Por qué la sentimos? ¿Cómo lograr revertir su efecto negativo para en cambio sacar provecho de ella?

La culpa o sentimiento de culpabilidad es una certeza subjetiva y por tanto personal de que somos culpables de algo. Es, se puede decir un proceso más que un estado donde el sujeto evalúa desde sus creencias; sus acciones pasadas y la repercusión que han tenido estas sobre los demás. Puede estar referida a disimiles situaciones como la ruptura con una pareja, el fracaso en la educación de un hijo, la muerte de un ser querido, un accidente, incluso en muchas ocasiones deviene de acciones contradictorias donde intentábamos hacer un bien y terminamos haciendo daño. En todo caso siempre va acompañada de malestar subjetivo y de remordimientos.

El sentimiento de culpabilidad es también y esencialmente una respuesta adaptativa del ser humano; ya que nos informa de que hemos actuado inadecuadamente. De hecho, cuando los sentimientos de culpa son legítimos, auténticos y basados en los factores objetivos y no solo en los subjetivos, estamos frente a personas con moral, ética y preocupados por el bienestar de los que le rodean. Lo cual es positivo y esencial para la vida en sociedad.

Aunque en la película el sentimiento de culpa del protagonista deviene de una situación dramática bastante difícil de afrontar y superar; es necesario ser conscientes de que está bien sentir culpa, pero no podemos dejar que esta nos paralice o nos arrastre a trastornos patológicos como la depresión.

El refuerzo del sentimiento y el estancamiento en el arrepentimiento no ayudan a resolver la situación. Solo nos remiten al pasado “a lo que ya pasó” y no podemos cambiar. Cuando en cambio debemos centrarnos en el presente, en “que estamos haciendo” y en el futuro, “como logramos no volver a repetir lo que sucedió”.

Algunas personas creen que atarse a la culpa es asumir una posición digna y ética y que solo con arrepentirse y castigarse con el sentimiento de malestar ya lograran superar la situación. También
tienden a pensar que son los otros, por ejemplo, el psicólogo o los familiares y amigos quienes deben sacarles de esa situación y redimirles. La verdad es que la culpa tiene que ser superada desde la responsabilidad personal. En el caso de la película la vida le da la oportunidad al protagonista de volver a tener la responsabilidad de padre y de hacer las cosas esta vez de manera diferente. Le da la oportunidad de sobrepasar la tristeza, el arrepentimiento y de verse otra vez capaz de hacer las cosas “bien”, pero corresponde solo a él que esta oportunidad sea aprovechada o no.

Seamos “los culpables” cuando debamos serlo, eso nos hace más humanos. Pero sobretodo seamos responsables y avancemos. No dejemos que la culpa nos paralice, que sea en cambio, el motor impulsor para hacerlo mejor la próxima vez.

Miriel Cejas, actriz y psicóloga. Si quieres conocer más sobre ella, visita su página.

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