La revolución del liderazgo

Todas las organizaciones tienen una jerarquía donde las personas ocupan un puesto y posición determinados.

Hasta ahora, las personas con más rango y responsabilidades, encargadas de guiar/ mandar al resto del equipo, se llamaban Jefes, pero esto está cambiando.Los jefes, como he dicho en el párrafo anterior, se encargaban de “mandar” a sus subordinados y conseguir que cumplieran unos objetivos en un tiempo establecido, pero diversos estudios han demostrado que esta “jerarquía” no obtiene los mejores resultados de los trabajadores, que, para rendir al 100% de sus posibilidades, necesitan algo más que ser mandados; necesitan ser motivados, formar parte directa del proyecto, ser escuchados y tenidos en cuenta y percibir que su participación es realmente importante.

jefe

Aquí es donde entra en juego el replanteamiento de dicha posición: el jefe pasa a denominarse “líder” para añadir ciertos matices a su rol que harán que su práctica sea diferente. Pero, ¿en qué consiste el liderazgo?

El liderazgo es el conjunto de habilidades que tiene una persona para guiar, motivar e influenciar a otras, ya sea de forma individual o en equipo, para que trabajen con motivación y entusiasmo, desarrollen y optimicen sus posibilidades y consigan ser la mejor versión de sí mismos, así como la consecución de los objetivos que se propongan en un tiempo determinado, mejorando los beneficios de la organización a la que pertenecen.

Para realizar este cambio, de jefe a líder, se necesita pasar por un proceso en el cual surgirán distintos estilos de liderazgo.

ESTILOS DE LIDERAZGO

  1. Autocrático: Tiene el poder absoluto sobre los demás. (Jefe)
  2. Burocrático: Sigue todas las reglas sin excepciones. Protocolario.
  3. Democrático: Promueve la participación de todo el grupo, con lo que fomenta el entusiasmo y la motivación de los participantes. Apuesta por el diálogo para tener en cuenta las opiniones de los demás, pero él toma la decisión final.
  4. Carismático: Inspira entusiasmo en sus trabajadores, aunque es consciente de su posición y cree más en sí mismo que en el resto del equipo.
  5. Transaccional: como dice el nombre, se basa en transacciones; intercambios entre el líder y los seguidores, que reciben beneficios al cumplir los objetivos. Motivación extrínseca.
  6. Transformacional: Aportan una visión de cambio que consiguen transmitir al equipo empleando altos niveles de comunicación para alcanzar los objetivos.
  7. Empresarial: Motiva a sus empleados para llegar a alcanzar sus metas y sientan esos logros como propios. Motivación intrínseca.
  8. Natural: Este tipo de liderazgo lo tienen aquellas personas que, no siendo líderes formales, cuentan con las habilidades necesarias para solucionar problemas y guiar al equipo. Son personas proactivas con una capacidad de liderazgo innata.
  9. Laissez-faire: Traducido como “déjalo ser”. Deja que sus empleados trabajen de forma autónoma.

Todos estos tipos de liderazgo, que surgirán dependiendo de los objetivos que se persiguen o de la personalidad de los empleados, pueden tener ventajas y desventajas, pero ¿cuáles son las funciones de un buen líder?

FUNCIONES DE UN BUEN LIDER

Un buen líder es aquel que mejora el rendimiento de los empleados y así, los beneficios de la empresa. Es un guía que promueve el crecimiento profesional de los trabajadores y fomenta que éstos aporten mejoras a la organización potenciando las capacidades de los mismos. Para ello necesita conocer las aptitudes y características de los colaboradores a los que va a acompañar y “guiar” en su proceso de desarrollo y crecimiento personal, realizando las siguientes funciones:

  1. Fijar unos objetivos claro, ya que el equipo necesita sentir que avanza hacia la consecución de una meta. Una carencia de objetivos o la percepción de dudas en el líder, significaría una pérdida de confianza inmediata en el mismo.
  2. Redirigir el rumbo siempre que sea necesario, ya que actualmente la sociedad se rige por cambios constantes que hacen que las organizaciones evolucionen.
  3. Identificar esos cambios externos y conocer las tendencias sociales para poder redirigir la posición.
  4. Formar el equipo adecuado, uniendo a las personas indicadas, haciéndoles llegar siempre toda la información necesaria para el desempeño de su actividad.
  5. Evaluar al equipo de forma continua, así como a los integrantes de forma individual para identificar los aspectos a mejorar.
  6. Priorizar. Distinguir entre lo urgente y lo importante y marcar un orden de tareas.
  7. Reconocer el trabajo bien hecho de los trabajadores, ya que es una forma de incentivarlos.

Para cumplir con dichas funciones, el líder debe ser una persona con unas habilidades y capacidades específicas, tanto personales como profesionales.

HABILIDADES NECESARIAS

A nivel personal:

  • Autoestima, confianza y seguridad en sí mismo.
  • Capacidad de gestionar las propias emociones, así como identificar las de los demás; empatía.
  • Capacidad de compromiso: asumir las tareas con responsabilidad y comprometerse a cumplirlas.
  • Habilidades comunicativas: expresarse de forma clara y convincente ante el equipo de trabajo y ser persuasivo para que consigan los objetivos.
  • Capacidad de fomentar la motivación en los trabajadores y que éstos se sientan parte integrante del proceso.
  • Creatividad, pensamiento divergente y resiliencia: capacidad de adaptación a los cambios pero con la habilidad de saber mantenerse firme en sus creencias y apostar por ellas cuando sea necesario.

A nivel profesional:

  • Debe ser experto en la materia y tener una buena base de conocimientos en el tema a trabajar.
  • A partir de ahí, ser facilitador de información y ayudar a todos los miembros de su equipo a que puedan realizar su función lo mejor posible. Guiar y resolver las dudas que puedan surgirles.
  • Capacidad de gestión de las tareas y procesos para realizarlas de la forma más eficiente.
  • Establecer prioridades según los objetivos y metas a conseguir: planificación estratégica.
  • Desarrollar los recursos necesarios para favorecer la producción de las tareas.

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Teniendo en cuenta todo lo citado anteriormente, no debemos olvidar nunca el contexto en el cual se desarrolla el liderazgo, ya que la personalidad de la empresa, los objetivos que se persiguen o la forma de ser de los empleados, determinará qué tipo de liderazgo encaja mejor en la organización.

Hay que tener cuidado, ya que un estilo perjudicial de líder puede crear estrés o ansiedad en los trabajadores, bajar su autoestima y provocar pérdidas en la empresa, mientras que un liderazgo positivo mejorará su rendimiento, su bienestar y, consecuentemente, los beneficios de la misma.

Belén Ordóñez, psicopedagoga. Si quieres más información sobre ella, visita su web.

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