¿Cómo proteger tus articulaciones?

Las estadísticas hablan por sí solas, según datos de la Sociedad Española de Reumatología, alrededor del 10% de la población, sufre artrosis en España. Además, el 22% de los mayores de 20 años sufre algún problema reumático.

Por otro lado, la OMS informa que “los problemas reumáticos en su conjunto suponen la primera causa de discapacidad física en el mundo occidental. Entre estos problemas, destacan la artritis reumatoide, la artrosis de rodilla, la lumbalgia o la fibromialgia“.

Para una buena acción preventiva de deterioro articular hay que tener en cuenta aspectos alimenticios, estilo de vida, situación posturas, proceso de envejecimiento, herencia genética, estrés, complementación nutricional, etc.

¿Cuáles son los nutrientes básicos para las articulaciones?

Colágeno. Existen diferentes tipos en el organismo pero el colágeno tipo II es el más abundante en la matriz articular. Es una proteína fibrosa y fuerte, que proporciona elasticidad y amortiguación, mejorando así la flexibilidad y movilidad articular. Es un componente fundamental para el correcto mantenimiento de huesos, cartílagos, tendones, ligamentos, músculos y la piel. Algunos estudios clínicos sugieren que una ingestión diaria de colágeno puede contribuir a la reducción de dolor en osteoartritis de rodilla o de cadera.

Una de las controversias sobre la utilización de colágeno hidrolizado es su posibilidad de ser absorbido correctamente pero diversas investigaciones han demostrado que puede ser absorbido intestinamente y puedo llegar al cartílago.

Glucosamina. Es una sustancia que favorece la construcción y reparación de los cartílagos en las articulaciones. Ademas, es importante para mantener la elasticidad, la fuerza y la resistencia del cartílago, reforzando los mecanismos naturales de reparación, estimulando la producción de cartílago y reduciendo tanto la inflamación como las molestias articulares.

Condroitina. Es el encargado de aportar nutrientes, a través del líquido sinovial, al cartílago. Su función es llevar el líquido sinovial a todos los huecos de la articulación. Esto es especialmente importante, ya que el cartílago no se alimenta con nutrientes a través del sistema sanguíneo, sino principalmente a través del líquido sinovial. La ausencia de condroitina provoca que el cartílago no reciba los nutrientes esenciales para regenerar su desgaste natural.

MSM (metilsulfonilmetano). Su función es favorecer la producción de colágeno y aminoácidos azufrados como la metionina y la císteina. En sinergia, tiene propiedades desinflamatorias.

 Acido hialurónico. Es una sustancia que forma parte del tejido conectivo y es el componente principal del líquido sinovial. Desempeña un papel importante debido a sus propiedades lubricantes y amortiguadoras de la articulación.

Vitamina C. La principal función de esta vitamina es favorecer la producción de colágeno en el organismo.

A la hora de elegir el complemento dietético que vamos a tomar, tenemos que tener en cuenta las sinergías que forman los distintos nutrientes de los que acabamos de hablar. Por ejemplo, lo más recomendable sería tomar un complemento que llevará colágeno hidrolizado, ácido hialurónico, magnesio y vitamina C. O uno que llevara todo eso, más glucosamina, condroitina y MSM. En cualquier caso, siempre es mejor tomarlos juntos, en forma de sinergia, que por separado ya que, la acción sería incompleta.

Juan Jesús Delgado Ballano, Naturópata Colegiado

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